“Hay una grieta en todo, así es como entra la luz”

Si la semana pasada comenzábamos nuestro post #YoMeQuedoEnCasa sobre la responsabilidad de todos y cada uno de nosotros en la lucha contra el Covid-19 con una cita de Bob Dylan, hoy tomamos prestada una del gran poeta de las canciones, Leonard Cohen.

El mundo entero lucha conjuntamente contra el virus Covid-19 y, desgraciadamente, son muchas las vidas que se está llevando por delante. Sin embargo, si alguien o algo está viéndose favorecido por esta crisis es el medio ambiente. Hoy, 26 de marzo, es el Día Mundial del Clima, una conmemoración que surge con el propósito de recordar y concienciar a la población  sobre la importancia que tienen las acciones y actividades del ser humano en el planeta Tierra y el cambio climático.

En el Día Mundial del Clima se pretende que las autoridades correspondientes tomen conciencia y pongan soluciones para un fenómeno cuyas consecuencias serían devastadoras, el cambio climático. Se trata de un problema que requiere de medidas urgentes y drásticas a nivel mundial en términos de eficiencia energética, utilización de energías renovables, reducción de combustibles fósiles, reducción de emisiones de C02 o llevar a cabo las directrices del Protocolo de Kioto.

Parece que el planeta tiene motivos para celebrar este día, puesto que, por una vez en mucho tiempo, respira. Los datos son claros, la huella de carbono se ha reducido y la calidad del aire ha mejorado considerablemente.  Sobre todo, en los países y ciudades donde el coronavirus ha atacado con más fuerza.

 

CHINA

China, el país más contaminante del mundo, vio reducida la huella de C02 en casi un 25% durante el mes de febrero. En un principio, se atribuía este descenso al cierre de las empresas por las vacaciones del año nuevo chino, pero se ha comprobado, que en las semanas posteriores a esa reducción, ha seguido manteniéndose e incluso mejorando, debido a la desaceleración económica y el consiguiente parón de la industria y el consumo de combustibles fósiles.

En el gigante asiático, la contaminación mata a más personas que el Covid-19 en términos generales. Con esta limpieza ambiental que ha supuesto la cuarentena, los niveles de dióxido de nitrógeno y las emisiones de C02 han disminuido. Una reducción del 25% de las emisiones de China equivale a una reducción del 6% global.  Claro está que mientas no se tomen medidas por parte de las autoridades esto no es más que un alivio pasajero, pero es un pequeño respiro para el medio ambiente.

EUROPA

Europa es el segundo continente más afectado en este momento por el virus. Pero al mismo tiempo, los gráficos y mapas de contaminación atmosférica también muestran un gran descenso desde el comienzo de esta pandemia. La reducción de la producción, que ha llegado incluso a pararse en muchos casos, el parón drástico del turismo y los vuelos, con la consiguiente reducción de emisiones de C02, han tenido un efecto inmediato en la mejora de la calidad del aire.

El gran foco del Coronavirus, a día de hoy, es Italia, donde desde el inicio del confinamiento se está reduciendo en un 10% por semana la contaminación atmosférica. En los últimos días veíamos también el agua transparente y los fondos de los canales de Venecia. No tanto por que estén más limpios sino por el cese del turismo masivo que visita esta ciudad y que abarrota estos canales cada día.

Después de Italia, España es el siguiente país con el que la pandemia se está cebando. En las principales ciudades, con Madrid y Barcelona a la cabeza, en poco más de una semana en Estado de Alerta y confinamiento, han reducido ya en un 64% de media la contaminación del aire. A día de hoy, el índice de calidad del aire es muy bueno.

Descenso de dióxido de nitrógeno en las ciudades tras el estado de alarma. Imagen Universidad Pública de Valencia.

 

Todos estos datos dejan patente que cada acción del ser humano tiene consecuencias. Que la industria. los vehículos motorizados y el turismo también nos pueden matar por la contaminación que generan. Es hora de reflexionar y tomar conciencia. La otra cara de esta pandemia demuestra que reducir la huella de carbono es posible. Es importante tomar esta crisis como punto de inflexión para impulsar cambios en la actividad industrial y el transporte. Tomemos nota y pensemos también a nivel individual, cuestionémonos, dependiendo de nuestro tipo de trabajo, si realmente es indispensable el traslado de nuestras casas a oficinas, con el correspondiente gasto económico y energético que eso conlleva. O si podemos hacerlo en transporte público, caminando o en vehículos no contaminantes como la bicicleta.

Sin duda la aparición y propagación de este nuevo virus nos está haciendo pensar sobre nuestro lugar en el planeta, nuestra acciones y nuestro modo de vida. Como decíamos al principio de este post, en toda crisis hay una oportunidad ¡Aprovechémosla!

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