Un año más nos unimos al movimiento Fashion Revolution para visibilizar la labor de miles de empresas, proyectos e iniciativas que pretenden hacer del mundo de la moda un mundo más justo. Cobra todavía más importancia en estos días, teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos provocada por el Covid-19. En pocas semanas de alerta sanitaria veíamos cómo el medio ambiente era el gran favorecido en toda esta crisis. Y esto no tiene sino que hacernos reflexionar sobre todas y cada una de las acciones que se llevan a cabo en la industria y más si cabe en el sector de la moda, donde no sólo se destruye el medio ambiente sino también a las personas…

El año pasado os hablábamos aquí en nuestro blog del desastre que motivó que este movimiento surgiera. Fashion Revolution Week tiene cada año más y más fuerza gracias a la gran labor de concienciación que hacen entorno a la dignidad de las personas y los derechos humanos. Nos llama la atención que todavía a día de hoy, haya gente que no es consciente de las barbaridades que se han hecho y se hacen en entornos relacionados con la confección de moda. Mirar para otro lado porque no nos pilla cerca no es precisamente la manera de afrontar estas situaciones y desde iniciativas como esta se intenta mostrar la cruda realidad del consumo, de la situación que todos nosotros estamos generando en otros países por la falta de conciencia. Os invitamos desde aquí a que visitéis y conozcáis este proyecto y participéis de forma activa para evitar que más situaciones como estas se sigan dando en el mundo.

Nosotras hemos tenido claro siempre que la transparencia debía ser una premisa en nuestro proyecto. Así, os contamos también cómo, desde nuestro pequeño universo, intentamos poner nuestro granito de arena apoyando proyectos e iniciativas sociales y buscando talleres donde las condiciones laborales sean respetadas. Os mostrábamos el año pasado cómo y dónde realizamos nuestras prendas. Y lo seguimos haciendo. Cosemos en Bilbao, en un taller con unos altos estándares de calidad y con unas condiciones de trabajo dignas. Porque la tranquilidad de saber quién y cómo se están haciendo las prendas que llevaremos puestas no se paga con dinero. O sí, y eso es lo que hace este mundo mucho más justo.

 

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